EL SASA
Un ave aptera desconocida, llamada Sasa por los isleños, ha sido avistada en el archipiélago de Fiji.
Testimonios;
- H. Wilfrid Walker (1909), que pasó veinte años en el archipiélago, cita el testimonio de un príncipe fijiano:
"Ratu Lala me describió lo que debe ser una especie de Apteryx, o de ave aptera (como el Kiwi de Nueva Zelanda), que, decía, se encontraba en las montañas y vivía en agujeros en el suelo, pero nunca lo he encontrado, aunque he llevado a cabo una investigación intensiva"
- Casey A. Wood, en un artículo para la revista Ibis (1926), menciona un pájaro manchado desconocido, llamado Sasa:
"El Sasa no volaba y habría sido, se dice, un constructor de monticulos.Algunos indigenas decian que este pajaro se parecia a la pintada, pero decian que eran mas pequeños y que ponian un solo huevo
- En 1970, dos miembros de una expedición ornitológica neozelandesa observaron un pájaro no identificado en Kudavu:
"[...] un gran pájaro marrón descendió volando desde la orilla cubierta de bosque del arroyo con la aparente intención de aterrizar en su lecho. La preparación del aterrizaje parecía torpe, con largas patas, y amplias alas redondeadas sostenidas hacia atrás y hacia arriba [...]."
"Nuestros observadores estimaron la longitud del pájaro en 14 pulgadas [35 cm], y notaron la cola corta y la cabeza y el cuello delgados, que se parecen a la cabeza y al cuello de un gallo de combate. Este último carácter es muy notable en dos hermosos especímenes montados del pájaro incubador de Niaufou en el Museo de Auckland, y después de examinarlos parece razonable creer que existe un Mégapodo en los bosques de Kadavu."
| Megapodius | ||
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Estos testimonios muy precisos sobre la etología del Sasa indujeron a Casey A. Wood (1926) a suponer la reciente existencia de un Mégapode desconocido en esa región donde no había ninguno a nuestro conocimiento. Los megapodos se caracterizan, en efecto, por la enormidad relativa de sus huevos (a menudo únicos) con respecto a su cuerpo: la incubación clásica (por el simple calor corporal de la hembra que cubre su puesta) les es pues imposible, los megapodos construyen montículos de residuos vegetales de varios metros de diámetro, cuya fermentación de metano libera el calor necesario para la incubación.
El neozelandés Ross Clark (1982), basándose en argumentos lingüísticos, planteó de forma independiente la hipótesis de un megapodo fijiano.
No fue hasta 60 años después de Casey Wood, que se descubrieron huesos subfósiles de Mégapodo en Fiji
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