LA MARIPOSA PREDICHA
Cuando el célebre naturalista Charles Darwin estaba trabajando en una obra sobre la fertilización de las orquídeas llegó a sus manos un ejemplar de la orquídea estrella de Navidad (Angraecum sesquipedale), descubierta en 1798 en Madagascar por el botánico francés Louis-Marie Aubert du Petit-Thouars, y descrita por él mismo en 1822. Esta orquídea se caracteriza por sus grandes flores blancas, de más de quince centímetros de diámetro. En esta orquídea, como en muchas otras, la base de las flores se prolonga en un estrecho recipiente tubular, llamado espolón, que contiene el néctar con el que la planta atrae a los insectos encargados de polinizarla. Pero el espolón de la orquídea estrella de Navidad es desmesurado: Alcanza los veintinueve centímetros de longitud. En el fondo de este recipiente, el néctar no llena más de cuatro centímetros.
Durante varias décadas resultó un misterio cómo se llevaba a cabo en la naturaleza la polinización de esta flor: La orquídea estrella de Navidad emite su perfume de noche, como otras orquídeas que son polinizadas por mariposas nocturnas, pero ninguna mariposa malgache conocida era capaz de alcanzar el néctar a tal profundidad, condición indispensable para asegurar el transporte de polen entre las flores de la especie.
En 1862, Darwin publicó su obra sobre las orquídeas, On the various contrivances by which British and foreign orchids are fertilized by insects, and on the good effects of intercrossing (Sobre las variadas estrategias por las cuales las orquídeas británicas y foráneas son fertilizadas por insectos, y sobre los buenos efectos de la polinización cruzada), en la que propuso una solución al enigma: El polinizador de la orquídea estrella de Navidad debía de ser una mariposa con una trompa de entre veinticinco y veintiocho centímetros de longitud. Como en aquel entonces no se conocía ninguna mariposa con una trompa tan larga, varios entomólogos se apresuraron a ridiculizar la hipótesis.
Once años más tarde, el naturalista británico Alfred Russel Wallace, padre de la zoogeografía, publicó Contributions to the Theory of Natural Selection (Contribuciones a la teoría de la selección natural), donde, en apoyo de la predicción de Darwin, llamó la atención sobre la existencia de mariposas tropicales con una trompa casi tan larga como la propuesta. Se trataba de varias especies de esfinges, mariposas de cuerpo grueso, alas estrechas y largas y vuelo rápido, generalmente nocturnas o crepusculares, que se alimentan del néctar que liban de las flores gracias a su larga trompa. Entre las mariposas citadas por Wallace se encuentra la esfinge de Morgan (Xanthopan morgani), que habita en el continente africano y cuya trompa alcanza los veinte centímetros de longitud.

Xanthopan morgani
Aún pasaron varias décadas hasta que, en 1903, el barón Lionel Walter Rothschild, zoólogo británico creador del primer museo privado de zoología del mundo, y el entomólogo germano-británico Karl Jordan descubrieron en madagascar finalmente la mariposa, que resultó ser una nueva subespecie de Xanthopan morgani a la que bautizaron con el nombre de Xanthopan morgani praedicta en honor de la predicción de Darwin. Esta esfinge tiene una envergadura de trece a quince centímetros, color de hoja seca ligeramente rosado y una trompa, como estaba previsto, de veintiséis centímetros de longitud. En reposo, la trompa de esta mariposa se enrolla sobre sí misma veinte veces.
La historia se repite: En el número de invierno de 1991 de la revista American Entomologist, el entomólogo norteamericano Gene Kritsky, del College of Mount St. Joseph (EE.UU.), predijo la existencia de una nueva mariposa dotada de una trompa aún más larga para realizar la polinización de otra orquídea malgache, descrita en 1965: Angraecum longicalcar, cuyos espolones alcanzan los cuarenta centímetros de longitud.
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