jueves, 2 de junio de 2022

EL MONO DE LOYS

El misterio del mono de Loys se remonta al siglo pasado. En 1917 una expedición de geólogos partió hacia la Sierra de Perijá, en la frontera de Colombia con Venezuela. Buscaban yacimientos de petróleo. En aquella época, había un boom de búsqueda de petróleo justo en la cuenca del Lago de Maracaibo. Esta expedición estaba dirigida por Francois Loys, un geólogo suizo con bastante sentido del humor.

Llevaban en la selva un año cuando, según sus palabras, dos hombres rojos salieron de la selva. Cuando se fijaron bien, resultaron ser dos monos sin rabo corriendo erguidos, sobre sus patas traseras. Por lo visto los monos les atacaron, estaban enfadadísimos, gritaban, arrancaban ramas y les tiraron excrementos. Los miembros de la expedición se agobiaron y les dispararon. Mataron a uno, a la hembra. Y el macho huyó.

Gracias a que tenían el cadáver entre sus manos, pudieron analizarlo y describirlo bien. El animal medía metro y medio, tenía el pelo rojizo y medio largo. Intentaron conservar el cráneo del animal, pero se descompuso. Hicieron fotos y una de ellas ha llegado a nuestros días. El resto cayeron de la canoa. Aquella foto dio la vuelta al mundo.

En la imagen se ve al mono sentado en una caja de petróleo típica de la época. La cabeza sujeta con un palo debajo que iba hasta el suelo y apoyado bajo la barbilla. Medían unos 45 centímetros de alto. A partir de ahí podían calcular el tamaño aproximado del animal. Y tenía, tal y como describieron, un metro y medio de altura. Pero lo más impresionante no era su altura, sino que no tuviera cola.


                                                                   El mono de Loys

Años después, en el 29, un antropólogo francés, Georges Montandon, amigo de Loys, vio la foto y se sorprendió. En esa época, se discutía mucho en los círculos académicos de Europa sobre el origen del hombre. Y el animal de la foto era tan especial que lo consideraron una nueva especie y revolucionaria.

Aunque la sospecha de fraude enseguida planeó sobre el descubrimiento porque nunca nadie ha vuelto a ver algo así. Un detalle sospechoso es que en la foto alrededor del animal las plantas estaban cortadas. Esto impedía tener una referencia del tamaño más allá de la caja de petróleo que podía haber sido manipulada. Ademas para disipar dudas sobre el tamaño del mono habria bastado que un humano se hubiese puesto a su lado

En 1962, el Dr. Enrique Terega encontró un artículo de revista sobre el mono. Resuta que  el Dr. Terega estaba en Venezuela trabajando con De Loys en ese momento como médico. Escribió a la revista, The Universal, desafiando la historia. Al parecer, en 1919, un mono araña con una cola amputada fue regalado a De Loys, un conocido «bromista». Mientras estaban estacionados en la ciudad de Mena Grande, este mono araña «Marimonda» murió. De Loys entonces tomó la famosa fotografía con el Dr. Teregera

La mayoría de los zoólogos y criptozoologos implicados en la evaluación del mono de De Loys sugieren que el criptido no es nada más que un mono araña creativamente mutilado. Específicamente, un análisis cuidadoso apunta al mono araña de frente blanca, ya que presenta «las fosas nasales que apuntan hacia adelante, los pulgares vestigiales y un gran clítoris externo».

No hay comentarios:

Publicar un comentario